Anatomía del duelo de Sloane Crosley es uno de los libros más esperados del año según: TIME, The Washington Post, Vogue y Vanity Fair, entre otras publicaciones.
El autor presenta un retrato emotivo, ingenioso y conmovedor sobre la amistad y la muerte. Una obra profundamente personal. Tras el robo de sus joyas en Nueva York, Sloane Crosley se enfrenta a otra pérdida mucho más devastadora: el suicidio de su mejor amigo, Russell. A través de una narración mordaz y profundamente personal, la autora explora el duelo, la memoria y la identidad, estableciendo un paralelismo entre la pérdida material y la emocional. Una búsqueda frenética por reparar lo irreparable, explorando qué define la familia y la pertenencia. Con una mezcla de ironía, humor negro, empatía y reflexión filosófica, Crosley muestra que el duelo no sigue un camino lineal y que, a veces, lo que intentamos recuperar no es lo que realmente hemos perdido.
“La negación es una particularidad de la especie humana, la aversión que tenemos más a mano. Somos tan alérgicos a nuestra propia mortalidad que haríamos cualquier cosa para que no fuera así. La negación es la etapa más extraña del duelo, porque imita muy fielmente a la estupidez. Sin embargo, no se puede evitar. No se puede evitar. Estoy reteniendo estas pérdidas como lo haría una tía, como si fueran de mis familiares, pero no del todo mías. Como si fueran libros que nunca podré devolver a una biblioteca central de la tristeza.”, escribe Sloane.
A través de esta lectura se reflexiona sobre la pérdida, la ausencia y la forma en que los seres humanos se enfrentan al dolor emocional. Concebido como una memoria íntima y, a la vez, una exploración universal de la experiencia del duelo. En la historia se entrelaza una narración que combina humor ácido, ironía, fragilidad emocional y una aguda observación filosófica sobre lo que significa haber amado a alguien que ya no está.
La narración parte de un acontecimiento aparentemente menor pero impactante: un robo. Cuando Crosley regresa a su departamento en Nueva York, descubre que sus joyas han sido robadas.
Esas piezas eran reliquias familiares, recuerdos materiales vinculados a su historia personal y generacional. Este episodio se convierte en el punto de partida simbólico del libro: la pérdida de objetos como introducción a la pérdida humana, el duelo material como preámbulo del duelo emocional. Sin embargo, esta primera herida no es nada comparada con la segunda: el suicidio de su mejor amigo, Russell. Con él compartía una relación profunda, construida durante años trabajando juntos en el mundo editorial, un vínculo marcado por la complicidad, la ternura emocional, el sarcasmo y la mutua comprensión de la vida urbana, la literatura y sus ironías. La noticia de su muerte llega como un golpe seco, sin preparación, abriendo un abismo en su vida y convirtiéndola en una testigo involuntaria de una realidad emocional que nunca imaginó vivir tan de cerca. A partir de ese momento, Crosley intenta poner palabras al desgarro. Lo emocional se superpone con lo cotidiano: lo que antes era normal, ahora es extraño; lo que antes era risible, ahora es trágico. Y aun así, ella no renuncia al humor: la autora reivindica que la risa no contradice el duelo, sino que lo acompaña, lo sostiene y lo vuelve más humano.
La idea del duelo y sus estadios
Uno de los pilares conceptuales del libro es la idea de que el duelo no es lineal. Aunque se invoquen los famosos cinco estadios del duelo de Kübler-Ross, Crosley muestra que, en la realidad, la tristeza y la negación pueden convivir con los destellos de normalidad; el humor puede aparecer justo después del llanto; la vida se filtra sin pedir permiso. Pero: ¿Cómo reparar lo irrecuperable? ¿Cómo continuar la vida sin dejar atrás a quien se fue? ¿Cómo sostener una identidad que estaba tejida junto a otra persona? Mientras, la ciudad de Nueva York recibe los estragos de la pandemia —otro contexto colectivo de duelo y desorientación— Crosley intenta recuperar las joyas robadas. Esa obsesión se transforma en metáfora del intento de “volver a poseer” lo que ya no se puede tener: no está buscando las joyas, sino a Russell.
Crosley se pregunta, con brutal honestidad, qué define a la familia. Russell fue familia, aunque no hubiera lazos sanguíneos. Su pérdida la obliga a replantear el concepto de hogar, de vínculo y de legado: las personas pueden ser raíces aunque no se compartan apellido. El libro narra también cómo la memoria se vuelve un campo de batalla: olvidar parece una traición, recordar duele. Y aun así, recordar es lo que mantiene vivo el vínculo.
Ella se ríe de sí misma, de la burocracia del luto, de las interacciones torpes, e incluso de los malentendidos que emergen en los velorios. Su intención nunca es trivializar la pérdida, sino reivindicar que la vida no deja de ser absurda aun cuando tenemos el corazón roto. En el trasfondo de la obra subyace una verdad dolorosa: amar implica aceptar un final que, cuando llega demasiado pronto, se siente insoportable. El libro entero se convierte así en un acto de amor. Una conversación que Crosley continúa con Russell a través de las páginas. Un intento por decir: “sigues aquí, no me olvido, no te vas del todo”. Y con una conclusión: el duelo no es una enfermedad que curar ni una etapa de la que salir, sino un territorio habitable, cambiante, íntimo. “Anatomía del duelo” muestra que el dolor puede transformarse: no desaparece, pero se vuelve un recordatorio de lo que fue valioso. Es un homenaje a todas las personas cuyo cariño definió quiénes somos.

Anatomía del duelo
Precio aproximado: 16,10€
Anatomía del duelo de Sloane Crosley es un retrato emotivo, ingenioso y conmovedor sobre la amistad y la muerte, explorando el proceso de duelo de la autora tras el robo de sus joyas y, de forma más devastadora, el suicidio de su mejor amigo, Russell.
Sobre la autora
Sloane Crosley es la autora de las colecciones de ensayos I Was Told There’d Be Cake y How Did You Get This Number, ambas best sellers del New York Times, así como de Look Alive Out There. Su primera novela, The Clasp, y su segunda novela, Cult Classic, fueron éxitos de ventas a nivel nacional y han sido opciones para adaptaciones cinematográficas. Su libro más reciente, Grief Is for People (Anatomía del duelo), es también best seller del New York Times y ha recibido elogios de la crítica. Sloane ha sido finalista en dos ocasiones del Premio Thurber de Humor Americano. Vive en la ciudad de Nueva York.

