En algún momento de mi vida americana, descubrí que el 14 de marzo era una fiesta. No una fiesta oficial con banderas, sino una de esas fiestas de nicho quelos americanos inventan con el mismo entusiasmo con el que yo abro el frigorífico sin saber exactamente qué busco.
El caso es que era el Pi Day. El Día de Pi. El número ese, π , 3,14159… Y el chiste —porque siempre hay un chiste— es que los americanos escriben las fechas al revés: mes primero, día después. Así que el 14 de marzo se escribe 3,14. Exactmente 3,14. Como pi. Y además, pi en inglés suena exactamente igual que pie, que significa pastel, así que el segundo chiste es comer algún tipo de pastel —normalmente salado, lo que llamaríamos una empanada o algo en costra.
Mi yo interno, que vive para estas cosas, casi explotó de satisfacción.
El problema vino después.
Volví a España. Y me puse a explicar el Pi Day con el entusiasmo de quien acaba de descubrir el fuego, solo para darme cuenta de que aquí escribimos las fechas como personas normales: día primero, mes después. El 14 de marzo aquí es 14,3. No es 3,14. Es solo… un día cualquiera de primavera.
Y encima, pi no suena como pie en español. Suena como pi. Como la letra griega. No hay pastel implícito. No hay chiste. No hay nada.
Pasé aproximadamente diez minutos en un estado de duelo matemático-gastronómico.
Pero entonces —y aquí es donde la historia se pone buena— recordé otra cosa que había aprendido en mi época americana: el Día de la Aproximación de Pi. Este es un día para marisabidillas, lo que allí llaman nerds.
Pi es irracional. Irracional de verdad, no como yo cuando alguien me dice que «una pizca» es una cantidad suficientemente precisa en una receta. Pi tiene infinitos decimales y no sigue ningún patrón. Así que los matemáticos, que son gente práctica cuando quieren, usan aproximaciones. La más elegante de todas es 22/7.
22 dividido entre 7 = 3,142857…
Que se acerca más a pi que el propio 3,14.
(Avance: esto me parece fascinante y entiendo que a ti puede que no, pero quédate conmigo.)
Y lo mejor: 22/7 se celebra el 22 de julio. Que escrito en formato europeo es 22/7.
Nosotros ya escribimos la fecha bien en este caso. El Pi Approximation Day es, técnicamente, más nuestro que de nadie.
Los platos matemáticos
Y aquí llega la parte en la que intento convertir una curiosidad de friki en una excusa para comer bien. Que para eso estamos. Y es que aún los cerebros matemáticos tienen que comer.
Los platos matemáticos no tienen que tener decimales infinitos. Solo tienen que evocar algo circular, irracional, infinitamente versátil, o directamente incomprensible —como pi, y como algunas recetas que he intentado seguir al pie de la letra.
1. La tortilla española perfecta
Circular por definición. Infinitamente debatible en su preparación (¿con cebolla? ¿sin cebolla? Este debate también es irracional e interminable, exactamentecomo pi). Se puede comer a cualquier hora. Matemáticamente impecable.
2. La pizza de ingredientes infinitos
Pi tiene infinitos decimales. La pizza tiene infinitas combinaciones de ingredientes. La relación es obvia. Además, es circular. Celebra el 22 de julio con una pizza que combines con lo que tengas en casa: una fórmula flexible es más matemática que una receta rígida.
3. La quiche de «lo que había en el frigorífico»
También circular. También irracional en su origen (¿quién inventó meter nata y huevos en una tartaleta y llamarlo elegante?). Perfecta para el 22 de julio porque el verano siempre pilla el frigorífico en un estado existencialmente interesante.
4. La tarta de queso sin complicaciones
Redonda. Cremosa. Infinitamente personalizable con mermeladas, frutos rojos, o directamente a pelo. La llamo el postre de pi porque parece complicada y no lo es, exactamente igual que pi parece un número normal hasta que intentas escribir todos sus decimales.
5. El cóctel «aproximación»
Porque 22/7 es julio, y en julio necesitamos algo frío. Un gin tonic con mucho hielo, una limonada con hierbabuena, una sangría improvisada. Lo importante es que sea aproximadamente lo que querías y completamente satisfactorio.
En conclusión (matemáticamente hablando)
Ya lo sabes. El 14 de marzo puedes ignorarlo con total legitimidad matemática —no es tu día, no es tu formato de fecha, y tampoco tienes pastel implícito. Pero el 22 de julio —el Día de la Aproximación de Pi, es el nuestro— merece al menos una tarta redonda y la satisfacción tranquila de saber que 22/7 ≈ 3,14286, que es mejor aproximación que 3,14, y que ese día tienes una excusa perfecta para comer bien.
Y es un día perfecto para las personas a las que les gustan las matemáticas y les gusta comer bien, como es mi caso.
Mi yo interno de la época americana estaría orgulloso.

