Aquí tienes un regalo perfecto para viajeros

Un dibujo que muestra a una serie de viajeros descendiendo por las escaleras del avión a la pista y saludando al nuevo pai2s.

Como dice el dicho popular Al lugar que fueres, haz lo que vieres. Para todos los viajeros existe el libro Allí donde fueres… 102 consejos para viajar por el mundo sin meter la pata de Patrick Kinsella. Esta publicación es una guía de etiqueta y un manual de supervivencia para viajeros curiosos, despistados o bien intencionados que desconocen que un gesto tan inocente como levantar el pulgar no siempre es un signo universal de buena voluntad. 

¿Sabes cómo saludar correctamente en Japón? qué gestos conviene evitar en determinados países? ¿o qué normas de cortesía debes tener en cuenta al sentarte a la mesa en el extranjero? No vuelvas a cometer un error cultural en tus viajes con esta divertida —y completamente real— guía de etiqueta para viajeros. 

A través de sus páginas hay más de un centenar de recomendaciones prácticas para viajar con respeto y naturalidad en cualquier rincón del mundo. Desde el uso del transporte público y las normas de hospitalidad locales hasta los modales en restaurantes, las costumbres sociales o la comunicación intercultural, este libro ofrece claves e ilustraciones repletas de humor para comprender mejor otras culturas y disfrutar de una experiencia de viaje más enriquecedora. 

El regalo perfecto para cualquier amante de los viajes: una obra llena de consejos útiles, curiosidades y situaciones reales que combina información práctica y entretenimiento para evitar malentendidos y descubrir nuevas formas de relacionarse con los destinos visitados y con las personas que los habitan.

Cuidemos nuestros modales y pongámonos en marcha. Sin olvidar que en Suiza no hay que tirar de la cadena del váter pasadas las 22.00, que en Italia los espaguetis no se cortan con tijeras, que nunca hay que hacerse un selfie junto a una estatua de Buda en Sri Lanka ni levantarle el pulgar a alguien en África Oriental ni en Grecia. 

Cómo usar este libro

A través de sus capítulos se desgranan los grandes apartados de cualquier viaje, desde el uso del transporte público hasta la búsqueda de alojamientos y restaurantes, pasando por cómo desenvolverse en el trato con la gente del lugar sin provocar un incidente internacional. Todo ello acompañado por consejos y recomendaciones, además de anécdotas curiosas y apuntes sobre torpezas, tropiezos y tribulaciones que conviene evitar a toda costa.

Dónde sentarse en un taxi 

En Australia, si vamos solos en un taxi y no nos sentamos al lado del taxista, pensará que somos unos engreídos. Es el comportamiento habitual en una gran parte de Europa. Sin embargo, si hacemos algo así en Gran Bretaña o en EE UU, el taxista nos mirará como si invadiéramos en su salón. De hecho, el diseñador de los famosos taxis negros de Londres eliminó el asiento del copiloto para evitar que los taxistas vieran invadido su espacio personal. 

La bebida 

  • En Italia nunca se pide un cappuccino después de media mañana; a partir de las 11.00 solo se toman espressos. 
  • En Francia no hay que volver a llenarse la copa de vino sin antes haberse ofrecido a rellenar la del resto de comensales.
  • Servir vino con la mano izquierda es de mala educación en Argentina y Bolivia
  • En Corea del Sur la copa debe estar vacía antes de volverla a llenar, y no es costumbre que las mujeres sirvan a otras mujeres
  • En Gran Bretaña o Irlanda, si bebemos con otras personas, es importante pagar nuestra ronda cuando nos toque.
  • En muchos países, incluidos Japón y Egipto, es de mala educación servirse uno mismo las bebidas.
  • En Rusia es de mala educación rechazar una bebida; y si la bebida en cuestión es un chupito de vodka, hay que beberlo de un trago.
  • En Irán la tradición taarof dicta que, de entrada, hay que rechazar cualquier oferta de té (y dulces o golosinas), por mucho que nos apetezcan. El anfitrión seguirá insistiendo hasta que aceptemos.
  • En Georgia no se bebe vino poco a poco, sino que por tradición solo se bebe durante los brindis.
  • En Argentina, si nos ofrecen un sorbo de mate (que se toma con una pajita en un vaso compartido) y lo rechazamos, se puede considerar ofensivo, porque es un gesto de amistad. 

Acariciar estatuas

En algunas ciudades del mundo, algunas costumbres turísticas, como la de acariciar estatuas, generan consternación y costes de reparación.

En Dublín (Irlanda) las autoridades han colocado vigilantes en la calle para impedir que la gente toque los pechos de la estatua de bronce de Molly Malone, muy querida en la ciudad, que rinde homenaje a las mujeres que vendían marisco por las calles de la capital irlandesa. Este comportamiento, que supuestamente trae buena suerte, estaba ocasionando daños a la obra de arte valorados en miles de euros cada mes. 

La pobre Molly no es la única estatua que soporta este tipo de humillación. Otras costumbres similares incluyen frotar la entrepierna de la efigie yaciente de Victor Noir en el cementerio Père Lachaise de París (Francia) para conseguir fertilidad, o pasar la mano por los testículos del Toro de Wall Street, en Nueva York (EE UU). También es humillante tocar el pecho de la estatua de Julieta en Verona (Italia) para tener buena suerte en el amor; está claro que quien lo hace no sabe de qué va Romeo y Julieta.

En general, hay crímenes culturales peores que podrían cometer los turistas, pero tratar a las estatuas, sobre todo si son religiosas, con tanta «familiaridad» es algo que sin duda debe evitarse: en 2015 tres hombres fueron condenados a prisión en Myanmar (Birmania) por subir a Facebook una foto de un Buda con unos auriculares puestos. La bromita les salió cara. 

Dar de comer a los pájaros

Tampoco es buena idea. En muchos destinos populares las palomas son casi una plaga por culpa de la gente que les da de comer. En Venecia es ilegal dar de comer a las palomas, y en Trafalgar Square, en Londres, se multa a quien lo haga. Por norma general, nunca hay que dar de comer a los animales, sobre todo en entornos urbanos, porque fomenta la dependencia de los animales (y eso es malo para ellos) o los vuelve agresivos y glotones (y eso es malo para los lugareños).

(tapa dura)

¿Sabes cómo saludar en Japón, qué gestos pueden resultar ofensivos en otros países o qué normas de cortesía conviene conocer antes de sentarse a la mesa? Este libro reúne más de un centenar de recomendaciones para desenvolverse con respeto y naturalidad al viajar.

Costumbres sociales, transporte público, hospitalidad, restaurantes y comunicación intercultural se explican de forma práctica, amena y con ilustraciones llenas de humor. Una manera entretenida de descubrir que lo perfectamente normal en un lugar puede provocar más de un malentendido en otro.

Un libro especialmente apropiado para viajeros curiosos y amantes de otras culturas, y también una buena idea para regalar a quien siempre está pensando en su próximo destino.