Postal nº 6: Un día vienés, con Zurbarán en medio

Fotografía tomada en la exposición «Zurbarán» de la National Gallery de Londres, con el borde de postal añadido con IA.

El día empezó con un desayuno tardío y copioso en The Delaunay, un café a la vienesa en pleno Londres. Yo pedí Gröstl tirolés, porque no lo había probado nunca; Álvaro, huevos royale; Juan, porridge, té, bollería y tostadas con mermelada. Pero el premio se lo llevó Paloma: dijo que aquellos huevos revueltos eran los mejores que había comido nunca. Incluidos los míos, que me salen francamente bien, no importa si es al estilo inglés o al español.

Con el estómago lleno, nos fuimos a la National Gallery a ver a Zurbarán. A sus madonas y al pintor los conocía de sobra; soy española y me gusta el arte. Lo que no esperaba eran los bodegones, los suyos y los de su hijo Juan, que casi me parecieron mejores. Ya sabéis que en los museos me pierdo en lo cotidiano, y la cocina es mi afición: unos limones en un plato, una taza, un cesto de manzanas.

Me quedo con un plato de uvas de Juan de Zurbarán, el primer cuadro que se le conoce. Lo pintó sobre cobre, con dieciocho o diecinueve años, quizá pensando en Zeuxis, el pintor griego cuyas uvas engañaban a los pájaros. Murió con veintinueve, en la peste de Sevilla. Triste porque creo que habría hecho grandes cosas.

Fui por las madonas de Zurbarán y me quedé con sus bodegones y los de su hijo.

De propina, en la misma National Gallery, Waldmüller, un pintor austriaco del que no había oído hablar. Allí colgaba un paisaje del Prater de Viena con un árbol enorme que me habría llevado a casa sin pensarlo.

Desayuno vienés, paisajes austriacos y Zurbarán en medio: un día austriaco casi redondo.

Londres, agosto de 2026