Libros y libreros

Estanterías llenas de libros en el interior acogedor de una librería independiente.

El Círculo de los Últimos Libreros es una novela de Sylvie Baron, considerada por la crítica como «la Agatha Christie de la campiña francesa». Ella transforma el universo de las librerías independientes en escenario de un sofisticado misterio.

Con más de 200.000 lectores en Francia, este fenómeno del cosy crime llega a España con una intriga tan irresistible como original.

El hecho es que el día 20 de los últimos tres meses ha fallecido, en misteriosas circunstancias, un librero y todos pertenecen a una asociación, el Círculo de los Últimos Libreros, creada para defender la supervivencia de las pequeñas librerías frente a las amenazas de un mundo cada vez más dominado por las grandes plataformas y la inmediatez digital.

La investigación sobre el posible vínculo entre estas muertes está a cargo de Adrien Darcy, un periodista deportivo completamente ajeno al universo literario. Para ello decide unir fuerzas con Emma Pélissier, fundadora del Círculo y apasionada lectora, decidida a proteger a los suyos.

Conforme aumenta la tensión por el caso y entre Adrien y Emma surge algo más que una amistad, esta inesperada pareja considerará a una serie de peculiares sospechosos —un profesor que defiende fervientemente la venta online, un librero rencoroso al que se le negó la admisión en el club o un escritor fracasado que aún no ha superado su breve relación con Emma—, en una frenética carrera por impedir más crímenes y salvar a los libreros, y con ellos a sus librerías, de la desaparición.

«Decididamente, el asesino en serie era demasiado listo para ellos. Siempre conseguía pasar inadvertido, tenía cuerda para rato. En la mente cansada pero lúcida de Emma adoptó de pronto un rostro multiforme. El de ciertos promotores inmobiliarios, para quienes la librería sería el emplazamiento ideal para un aparcamiento de primera o una vivienda de lujo. El del comercio electrónico, despiadado mastodonte que aplastaba a sus competidores y dejaba tras de sí un rastro de ruinas. El de los consumidores apáticos, que preferían comprar con un cómodo clic repantigados en sus sillones a hacer un mínimo esfuerzo físico. Y, sobre todo, el de determinados políticos sin escrúpulos ni visión humana, que favorecían la creación de centros comerciales periféricos cada vez más grandes y más feos, acabando sin contemplaciones con el ambiente amable de los cascos históricos. Adiós a las tiendas, a los cafés de proximidad. ¿Que cerraba otra librería? ¿Y qué? Después de las lamentaciones habituales, ¿quién protestaría? ¿Quién tendría el coraje de denunciar esos cascos antiguos sin alma? ¿Quién tomaría el relevo?»

Ambientada en los evocadores paisajes de Auvernia en Francia, la novela combina misterio, humor, romance y una apasionada defensa del oficio de librero. Baron construye un homenaje a los libros, a quienes los recomiendan y a esos espacios que siguen siendo refugios de conversación, comunidad y descubrimiento.

«Una librería es un establecimiento peculiar, un lugar de vida, de encuentro, de intercambio, una plataforma para acontecimientos culturales, un lugar de exposición, de ideas, de anuncios. ¡Qué triste, una población sin librerías! Una población sin alma, una población sin corazón. Emma se alarmó cuando vio que varios colegas del Cantal, incluso en una localidad importante como Aurillac, cerraban uno tras otro debido a la competencia de las grandes superficies, la explosión de la venta online, la carestía de los alquileres, la desafección de los clientes o dificultades tan triviales como la falta de aparcamiento. La indiferencia de los políticos en relación con ellos la sublevaba. Algunos electos ni siquiera se daban cuenta de que estaban perdiendo un tesoro inestimable, de que se estaba robando una parte de cultura y libertad a sus representados.»

Un thriller absorbente perfecto para lectores de novela negra amable y para todos aquellos que creen que las librerías merecen seguir ocupando un lugar central en nuestras vidas.

Como buen cosy crime, además de humor, amor y misterio, este libro nos ofrece una interesante perspectiva de una problemática real: un agudo alegato sobre las amenazas que acechan a las pequeñas librerías y la importancia de defender su lugar en nuestras comunidades. Los libreros emergen como figuras centrales en la creación de vínculos sociales, y sus librerías, como refugios necesarios en un mundo cada vez más inmediato y polarizado. Estos confidentes de nuestros secretos, que conocen nuestros gustos, nos aconsejan y nos escuchan, que alimentan y salvaguardan nuestros guilty pleasures y nos empujan a salir de nuestra zona de confort.

«Emma decía que a veces había que buscar refugio en los libros para ver las cosas con perspectiva. Eso era lo que él necesitaba. A decir verdad, aquella chica decía cosas muy curiosas, y muy bonitas también. Por ejemplo, según ella, la lectura te daba el control del tiempo, te permitía acelerarlo, ralentizarlo, incluso pausarlo. Esa era su fuerza, frente al continuo desfile de imágenes que imponían su diabólico ritmo en las pantallas.»

A través de sutiles guiños literarios, una pasión que se cuece a fuego lento, y un asesino escurridizo, la autora nos muestra el peligro de las nuevas tecnologías, que dificultan los vínculos reales; la amenaza constante de las grandes cadenas, que homogeneizan el gusto lector; y las innumerables y divertidas rencillas internas del mundo del libro en el que un ego herido puede causar más estragos de los esperados.

En Prueba Esto Hoy también hemos reunido dos lanzamientos literarios que marcarán el otoño de 2026, para quienes quieran seguir buscando próximas lecturas.

Sylvie Baron

Es profesora y autora de novelas policiacas, especializada en el whodunit y el cosy crime. Amante de la naturaleza, ha elegido la Alta Auvernia como tierra de inspiración, lo que confiere a sus novelas una rara autenticidad anclada en el presente. Heredera de las grandes damas del crimen (Agatha Christie, Patricia Wentworth o Patricia MacDonald), teje intrigas en las que al propio suspense se le suma siempre una indagación de nuestras heridas y de nuestros secretos más íntimos. Sus novelas cuestionan la memoria de los entornos y la solidez de los lazos familiares, lo que convierte a la escritora en la encarnación perfecta del cosy crime a la francesa. Es autora de El Círculo de los Últimos Libreros y de El Círculo de los Últimos Libreros (2): La librería de tía Emma, de próxima publicación en Lumen.