Deja de mirar por encima y empieza a observar

Portada del libro titulado El arte sano, de Pablo Ortiz de Zárate, como mirar el arte para comprender tus emociones.

El periodista especializado en arte, Pablo Ortiz de Zárate nos muestra en su reciente libro El arteSano, el poder del arte para comprender y gestionar nuestras emociones. 

Durante el tratamiento para la depresión que atravesaba, el autor reparó en las múltiples conexiones que existen entre la psicología y el arte, e identificó aquellos elementos que hay que buscar en un cuadro para exprimir su capacidad emocional y trabajar a fondo los conceptos que los profesionales de la salud mental abordan en la terapia: aprender a vivir el presente (el aquí y el ahora), desarrollar la empatía hacia los demás y ser capaces de enfrentarnos a la ansiedad para conseguir el equilibrio emocional. Todo esto se puede hacer observando obras de arte. 

“Empecé a ver a psiquiatras y psicólogos, seguí diferentes tratamientos, conocí el yoga, la meditación, el mindfulness… Y entonces descubrí algo que me cambió la vida: todos los consejos que me contaban los médicos y terapeutas para salir del pozo están en los cuadros sobre los que llevaba años escribiendo en mi trabajo: aprender a vivir el presente, desarrollar la empatía, conseguir el equilibrio emocional… Todo esto lo podemos conseguir mirando obras de arte. No lo digo solo yo, está científicamente demostrado que los cuadros estimulan nuestro cerebro y tienen un efecto terapéutico beneficioso para la salud”, señala el periodista.
Pasar por esta experiencia lo llevó a convertirse en divulgador del arte, para demostrar que, si sabemos cómo mirarlo, un cuadro puede convertirse en una guía para atravesar momentos difíciles.

En El arteSano, Pablo Ortiz de Zárate nos remite a estudios que avalan estos beneficios del arte y enseña, a través de numerosos ejemplos prácticos, cómo observar los cuadros para que el lector pueda comprobar estos efectos con sus propios ojos.

En la primera parte del libro, el autor expone su sencilla metodología. Enseña cómo mirar un cuadro para extraer su poder terapéutico centrándose en tres pilares fundamentales: los objetos (cosas, animales y plantas), personas (concretamente, sus ojos y manos) y elementos intangibles (color, luz, espacio, formas y equilibrio).

“Descubrí que, si sabes cómo mirar una obra, puedes trabajar a fondo los conceptos que los profesionales de la salud mental abordan en la terapia. Cuando identifiqué cuáles son los elementos que hay que buscar en un cuadro para exprimir su capacidad emocional y empecé a dedicarme profesionalmente a explicárselos a los demás, mi estado de ánimo empezó a mejorar de forma espectacular. Por mi trabajo, estoy acostumbrado desde hace años a pasar muchas horas mirando arte, pero nunca había influido tanto en mi vida”, afirma Ortiz de Zárate.

Casi todas las terapias psicológicas y los ejercicios de estabilidad mental, desde el yoga hasta la meditación, se construyen sobre la importancia de centrarnos en lo que estamos haciendo en el momento actual. Según Pablo Ortiz de Zárate, ver cuadros y, concretamente, observar los objetos que aparecen en ellos, es la terapia más poderosa para entrenar la atención plena y aprender a estar presente. En este camino para conectar con la plena consciencia, Ortiz de Zárate invita al lector a adoptar la mirada del artista y fijarse en todo tipo de detalles, esas minúsculas maravillas cotidianas que normalmente pasan inadvertidas. Para ello, revela mensajes ocultos de obras como El espárrago (1880) de Édouard Manet o Zapatos (1888) de Vincent van Gogh.

“No es nada más que eso, un vulgar espárrago blanco encima de una mesa de mármol. Pero bajo la lupa minuciosa de un gran artista se transforma en una explosión de matices que te permite experimentarlo con todos los sentidos. Manet ve en él destellos verdes, azules, amarillos, morados y violetas. Están en cualquier espárrago, pero pocos les dedicamos el tiempo y la atención necesarios para encontrarlos. Él percibe cómo la luz se refleja en sus partes más tersas y se vuelve oscura en los recovecos rugosos. Con solo unos brochazos, Manet consigue que prácticamente notes en tus dedos la rugosidad blanda pero suave de ese vegetal, su frescura casi viva frente a la superficie dura e inerte de la mesa sobre la que se apoya. No solo lo ves. Puedes percibir su tacto, olerlo, sentirlo… ”, se lee en el libro. 

Un método de observación profunda a través del arte que, según sostiene, puede ayudar también a desarrollar la mente crítica. Mirar despacio enfatiza la capacidad de discernir con cuidado, analizar puntos de vista diferentes, ser consciente de la subjetividad e ir más allá de las primeras impresiones. Tal y como asegura el autor, “la psicología cognitiva y la pedagogía han demostrado que un cerebro entrenado en la observación de detalles es capaz de ir más allá de las apariencias”. 

Precio aproximado: 10,44 € (versión Kindle) o 27,65 € (tapa blanda)

Este libro propone una mirada íntima y accesible al poder emocional de las obras de arte: cómo observar un cuadro, qué detalles atender y de qué manera las imágenes pueden ayudarnos a reflexionar sobre el presente, la empatía y la ansiedad.

A través de una metodología sencilla, el autor invita a fijarse en los objetos, las personas, las miradas, las manos y los elementos invisibles que hacen que una obra nos conmueva. Una lectura ideal para quienes aman el arte, buscan una conexión más profunda con las imágenes o quieren explorar nuevas herramientas de bienestar emocional.

Una propuesta inspiradora para convertir la contemplación artística en una experiencia más consciente y personal.

4.5 / 5

Según el autor, cualquier buen pintor con ciertas nociones técnicas puede hacer retratos con una semejanza física sorprendente. Sin embargo, “lo difícil de verdad para un artista es lograr que sus retratos nos transmitan las emociones y el carácter de la persona.” Siguiendo esta línea, Pablo Ortiz de Zárate demuestra el poder emocional que se esconde en el retrato de las manos y los ojos (que revelan nuestra intimidad más que ninguna otra parte de la anatomía humana) y cómo su análisis puede ayudar al observador a desarrollar su empatía.

La segunda parte de El arteSano está dedicada a diferentes crisis vitales por las que tarde o temprano se suele pasar: una muerte cercana, depresión, crisis de ansiedad, una ruptura sentimental… Tal y como sugiere el autor, el arte también ayuda a superar esos momentos especialmente difíciles, por lo que “receta” cuadros concretos para problemas específicos que pueden acompañar, consolar y aconsejar al lector. Según Ortiz de Zárate, ver arte triste puede convertirse en un antídoto muy poderoso contra la depresión que, lejos de hundir a su observador, puede ayudarle a entenderse mejor, aceptar su fragilidad, sentir que no se encuentra solo en su padecimiento y quererse más. 

Por otro lado, pone en valor el gran poder sedante de las pinturas de paisajes y ofrece trucos para saber en qué elementos concretos de este tipo de obras se debe fijar el lector para potenciar sus efectos antiestrés y conseguir una mayor relajación.

Sobre el autor

Educador de arte y colaborador de Hoy por Hoy de la Cadena SER con la sección “El Artesano”. Está especializado en el poder de los cuadros para gestionar las emociones. En sus talleres y visitas guiadas por museos enseña a mirar el arte desde el punto de vista emocional como terapia de autoconocimiento.