Dormir con calor o cómo descansar mejor durante las noches de verano

Mujer acostada en la cama durante una noche calurosa, visiblemente sudorosa e incómoda, mientras intenta refrescarse con un ventilador junto a una ventana abierta - imagen sintética.

Las temperaturas nocturnas elevadas dificultan que el cuerpo se enfríe y pueden fragmentar el sueño. Preparar la casa durante el día y refrescar el cuerpo antes de acostarte puede ayudarte a descansar mejor, incluso sin aire acondicionado.

Das vueltas en la cama. Cambias la almohada de lado buscando una superficie más fresca. Sacas un pie de las sábanas, abres la ventana y, pocos minutos después, vuelves a despertarte cubierto de sudor.

Dormir con calor no es simplemente incómodo. Las temperaturas elevadas pueden retrasar el momento en que conciliamos el sueño, provocar más despertares y reducir la sensación de descanso a la mañana siguiente.

Una revisión científica publicada en 2026 concluyó que las noches cálidas tienden a reducir la duración y la eficiencia del sueño, aumentar el tiempo que pasamos despiertos después de dormirnos y alterar fases como el sueño profundo y el sueño REM.

La solución no siempre está en bajar el termostato. En muchas viviendas no hay aire acondicionado, algunas habitaciones acumulan calor durante todo el día y abrir las ventanas puede no servir cuando el aire exterior continúa siendo más caliente que el interior.

La buena noticia es que varias medidas pequeñas, combinadas desde la mañana, pueden hacer que la noche resulte mucho más llevadera.

¿Por qué el calor dificulta tanto el sueño?

La temperatura corporal no permanece estable durante las 24 horas. Al acercarse la noche, el organismo empieza a liberar calor a través de la piel y la temperatura interna desciende gradualmente.

Este enfriamiento forma parte de las señales que preparan al cerebro y al cuerpo para dormir. Cuando el dormitorio está demasiado caliente, el organismo tiene más dificultades para expulsar el calor acumulado.

Los investigadores Kazue Okamoto-Mizuno y Koh Mizuno lo resumen así:

“El ambiente térmico es uno de los factores más importantes que pueden afectar al sueño”.

Su revisión describe cómo la exposición al calor puede aumentar los periodos de vigilia y reducir tanto el sueño profundo como el sueño REM, especialmente cuando la ropa de cama impide liberar el calor.

El problema puede intensificarse cuando también hay mucha humedad. Sudamos para enfriar el cuerpo, pero este mecanismo depende de que el sudor pueda evaporarse. Si el aire contiene demasiada humedad, la evaporación pierde eficacia y la piel permanece caliente y pegajosa.

Por eso dos noches con la misma temperatura pueden sentirse muy diferentes. Una noche seca y con brisa puede resultar soportable, mientras que otra húmeda y sin circulación de aire puede mantenernos despiertos durante horas.

Las noches cálidas ya están afectando al descanso

Uno de los estudios más amplios sobre temperatura y sueño analizó más de 10.000 millones de observaciones obtenidas mediante dispositivos de seguimiento en 68 países.

Los investigadores observaron que el aumento de la temperatura nocturna acortaba la duración del sueño, principalmente porque las personas se dormían más tarde. El efecto era mayor entre los adultos de edad avanzada, las mujeres y las personas que vivían en países con ingresos más bajos.

Otro estudio, basado en 23 millones de días de seguimiento de más de 214.000 personas, encontró que el calentamiento ambiental puede aumentar la insuficiencia de sueño y afectar distintas fases del descanso.

Estos datos no significan que una mala noche ocasional vaya a provocar un problema de salud. Pero ayudan a explicar por qué, durante una ola de calor, muchas personas se sienten más cansadas, irritables o desconcentradas, aunque hayan pasado suficientes horas en la cama.

En resumen: el calor no solo puede hacer que tardes más en dormirte. También puede provocar un sueño más superficial y fragmentado.

Qué viviendas acumulan más calor

No todas las casas se calientan del mismo modo. Los pisos situados en la última planta suelen recibir y retener más calor. También pueden sobrecalentarse las viviendas con grandes ventanas orientadas al este, oeste o sur, poca sombra exterior o ventanas que solo se abren en un lado del edificio.

Las zonas urbanas densas y con pocos espacios verdes pueden mantenerse calientes hasta bien entrada la noche. Algunos edificios muy aislados también conservan el calor si no cuentan con ventilación o protección solar adecuadas.

Esto explica por qué abrir una ventana a las diez de la noche no siempre soluciona el problema. Las paredes, el techo, los muebles y el suelo han absorbido calor durante horas y continúan liberándolo después de que se ponga el sol.

Para dormir mejor, es necesario pensar en el dormitorio antes de que llegue la hora de acostarse.

Cómo evitar que el dormitorio se caliente durante el día

El primer objetivo es impedir que entre más calor del necesario. Las autoridades sanitarias recomiendan cubrir las ventanas expuestas al sol y mantenerlas cerradas mientras el aire exterior sea más caliente que el interior.

Durante las horas más calurosas:

  • Baja las persianas o cierra las cortinas.
  • Utiliza toldos o contraventanas exteriores cuando estén disponibles.
  • Cierra las ventanas si el aire de la calle está más caliente.
  • Apaga luces y aparatos eléctricos que no estés usando.
  • Evita utilizar el horno durante la tarde.
  • Cocina temprano o elige comidas que necesiten poca cocción.
  • Mantén cerrada la puerta de las habitaciones donde entra más sol.

Las cortinas claras o con revestimiento reflectante pueden ayudar a limitar parte de la radiación solar. Sin embargo, la protección exterior, como un toldo o una persiana, suele impedir mejor que el calor llegue al cristal.

Un ordenador potente, un televisor, un secador o varias luces encendidas también liberan calor. Individualmente parecen pequeños, pero en una habitación cerrada pueden elevar la sensación térmica.

El dormitorio debería permanecer oscuro y protegido del sol durante el mayor tiempo posible.

Cuándo conviene abrir las ventanas

Abrir todas las ventanas desde primera hora no siempre refresca la casa. Si fuera hace más calor que dentro, solo estaremos permitiendo que entre aire caliente.

La recomendación general es ventilar cuando la temperatura exterior haya bajado por debajo de la interior, normalmente durante la noche o a primera hora de la mañana. Si la distribución de la vivienda lo permite, abre ventanas situadas en lados opuestos para crear una corriente.

Comprueba primero que hacerlo sea seguro. Las ventanas abiertas pueden representar un riesgo para niños pequeños, personas vulnerables o viviendas situadas en plantas bajas.

En zonas ruidosas o con contaminación atmosférica, quizá sea necesario ventilar durante periodos más breves. También conviene revisar las alertas locales sobre calidad del aire antes de mantener las ventanas abiertas toda la noche.

Cómo preparar el cuerpo antes de dormir

No necesitas acostarte tiritando. El objetivo es reducir suavemente el calor acumulado durante el día.

Una ducha fresca o templada puede ayudar a sentirte más cómodo. El agua no tiene que estar helada: una temperatura excesivamente fría puede resultar desagradable y hacer que el cuerpo responda intentando conservar calor.

También puedes:

  • Humedecer ligeramente la piel con un paño fresco.
  • Colocar una compresa fría envuelta en tela sobre el cuello.
  • Usar un pulverizador de agua.
  • Llevar un pijama ligero y holgado.
  • Cambiarte si la ropa está húmeda por el sudor.
  • Beber agua con regularidad durante la tarde.

La Organización Mundial de la Salud recomienda usar prendas y ropa de cama ligeras, tomar duchas frescas y humedecer la piel durante los episodios de calor.

Evita hacer ejercicio intenso justo antes de acostarte en una noche muy cálida. La actividad física eleva temporalmente la temperatura corporal y puede dejarte más acalorado.

Eso no significa que debas abandonar el movimiento durante el verano. Puedes trasladar el ejercicio a primera hora de la mañana o realizar una actividad suave al atardecer, siempre que la temperatura haya bajado.

Qué ropa de cama ayuda a dormir con calor

En verano, más capas no significan necesariamente más comodidad. Cambia los edredones gruesos por una sábana ligera que puedas retirar fácilmente.

Los tejidos transpirables permiten que el aire circule y que parte de la humedad se aleje de la piel. El algodón ligero o el lino pueden resultar cómodos, aunque la sensación depende del tejido, el grosor y las preferencias personales.

También importa lo que hay debajo de la sábana. Algunos protectores de colchón impermeables, colchones de espuma y almohadas densas retienen más calor. Antes de comprar un colchón nuevo, prueba cambios más sencillos:

  • Retira las capas innecesarias.
  • Utiliza una sábana fina.
  • Cambia temporalmente el protector grueso.
  • Prueba una almohada menos envolvente.
  • Lava y seca bien la ropa de cama para evitar humedad.

Dormir directamente sobre el colchón sin sábana no siempre será más fresco. El contacto con materiales poco transpirables puede aumentar la acumulación de sudor.

Recuerda: la mejor ropa de cama es la que permite ajustar las capas durante la noche sin despertarte completamente.

¿Sirve dormir desnudo?

Depende de la persona, la humedad y el tipo de ropa de cama. Dormir sin ropa puede facilitar la pérdida de calor, pero una prenda ligera y transpirable también puede absorber el sudor y evitar que la piel se pegue a las sábanas.

No existe una opción universal. Prueba ambas alternativas y observa con cuál te despiertas menos.

Lo importante es evitar tejidos gruesos, ajustados o poco transpirables. También conviene tener una camiseta o pijama seco cerca de la cama por si te despiertas con la ropa empapada.

Cómo utilizar el ventilador de forma segura

Un ventilador no enfría el aire como un aparato de aire acondicionado. Lo mueve sobre la piel y favorece la evaporación del sudor, lo que puede mejorar la sensación de frescor.

Colócalo de modo que haga circular el aire por la habitación. No es necesario dirigirlo constantemente hacia el rostro o tenerlo a la máxima potencia.

Durante un calor interior extremo, el ventilador puede no ser suficiente para proteger la salud. Las recomendaciones sobre su uso también varían según la temperatura y las condiciones locales, por lo que conviene seguir las alertas de las autoridades sanitarias de tu zona.

Si utilizas aire acondicionado, evita crear un contraste innecesariamente extremo. Busca una temperatura que resulte fresca y cómoda, y mantén puertas y ventanas cerradas mientras esté encendido.

Qué beber y comer antes de acostarte

La deshidratación puede empeorar el malestar, pero beber una gran cantidad justo antes de dormir también puede hacer que te despiertes varias veces para ir al baño.

Es preferible hidratarse regularmente durante todo el día y dejar un vaso o una botella de agua cerca de la cama.

Durante las noches cálidas:

  • Bebe agua de forma regular.
  • Reduce el alcohol, que puede alterar el sueño y favorecer la deshidratación.
  • Evita cenas muy abundantes y pesadas.
  • Modera las bebidas con cafeína por la tarde.
  • Elige alimentos frescos y comidas sencillas.

El NHS recomienda aumentar los líquidos durante el calor y evitar el exceso de alcohol y cafeína.

Una cerveza fría puede producir somnolencia al principio, pero el alcohol suele fragmentar el sueño más adelante. Además, aumenta la probabilidad de despertarse con sed o con sensación de calor.

Mantén una rutina aunque duermas peor

Después de una mala noche, es tentador acostarse mucho antes, levantarse tarde o dormir una siesta de varias horas. Estos cambios pueden desorganizar todavía más el horario de sueño.

Intenta mantener una hora de levantarte relativamente estable. Una siesta breve puede ayudarte si estás agotado, pero una siesta larga al final de la tarde podría reducir la presión de sueño por la noche.

También es útil conservar una rutina sencilla:

  1. Baja la intensidad de las luces.
  2. Deja de trabajar o estudiar.
  3. Ventila cuando el aire exterior esté más fresco.
  4. Date una ducha.
  5. Prepara agua y ropa ligera.
  6. Realiza una actividad tranquila.

No conviertas el dormitorio en un campo de batalla. Si llevas un buen rato despierto y te sientes cada vez más frustrado, levántate, ve a un lugar tranquilo y regresa cuando aparezca la somnolencia.

Quién necesita más protección durante una noche calurosa

El calor puede afectar a cualquier persona, pero el riesgo de enfermar aumenta entre los adultos mayores, los bebés y niños pequeños, las embarazadas y quienes padecen problemas cardiacos, respiratorios, renales, diabetes, demencia o dificultades de movilidad.

También necesitan especial atención quienes viven solos, toman determinados medicamentos o no pueden modificar por sí mismos la temperatura de la vivienda.

Durante una ola de calor, comprueba cómo se encuentran los familiares o vecinos vulnerables. La habitación en la que duermen merece especial vigilancia.

Algunas personas mayores sienten menos sed o regulan peor la temperatura. Un niño pequeño puede no saber explicar que tiene dolor de cabeza, debilidad o náuseas.

Si el dormitorio es la estancia más caliente, considera dormir temporalmente en una habitación más fresca, incluso si no es la habitual. Esta es una de las recomendaciones incluidas en la guía británica para evitar el sobrecalentamiento en casa.

Cuándo el calor nocturno puede ser una urgencia

No todos los síntomas deben atribuirse a una mala noche. Dolor de cabeza, náuseas, mareo, debilidad, sed intensa, sudoración excesiva, calambres o confusión pueden indicar una enfermedad relacionada con el calor.

Lleva a la persona a un lugar fresco, retira las prendas innecesarias, ofrece agua si está consciente y enfría la piel con paños húmedos.

La confusión intensa, las convulsiones, la pérdida de conocimiento o el empeoramiento rápido pueden ser señales de golpe de calor, una emergencia médica que requiere contactar inmediatamente con los servicios de urgencias. La OMS advierte que el golpe de calor puede tener una elevada mortalidad si no se trata con rapidez.

Cuándo consultar por sudores nocturnos o insomnio

Es normal sudar cuando el dormitorio o la ropa de cama están demasiado calientes. Sin embargo, no todos los sudores nocturnos se deben a la temperatura.

Consulta con un profesional si te despiertas con frecuencia con la ropa y las sábanas empapadas incluso cuando la habitación está fresca, especialmente si también tienes fiebre, tos, diarrea o una pérdida de peso inexplicable.

También conviene pedir ayuda si los problemas de sueño persisten después de que termine el calor, afectan a tu trabajo, tu estado de ánimo o tu capacidad para conducir, o se acompañan de ronquidos intensos y pausas respiratorias.

No utilices somníferos, antihistamínicos o productos “naturales” de manera prolongada sin consultar con un profesional. Estos productos pueden causar somnolencia durante el día, interacciones y otros efectos secundarios.

Un plan sencillo para las noches más cálidas

Cuando se anuncie una ola de calor, no esperes hasta la hora de dormir. Empieza por la mañana:

Durante el día: protege las ventanas del sol, cierra las que dejan entrar aire caliente y reduce el uso de aparatos eléctricos.

Al atardecer: comprueba la temperatura exterior, crea ventilación cuando fuera esté más fresco y prepara la habitación más fría de la casa.

Antes de dormir: toma una ducha fresca, bebe agua, ponte ropa ligera y reduce las capas de la cama.

Durante la noche: utiliza el ventilador o la refrigeración disponible, bebe pequeños sorbos si tienes sed y presta atención a síntomas de enfermedad por calor.

A la mañana siguiente: evita compensar una mala noche con cambios extremos de horario y ajusta la casa antes de que vuelva a calentarse.

Descansar mejor comienza mucho antes de acostarte

No existe un truco único que garantice una noche perfecta durante una ola de calor. Dormir con una botella congelada o cambiar de almohada puede proporcionar alivio temporal, pero la estrategia más eficaz suele ser evitar que la vivienda acumule calor desde el principio.

Cerrar persianas durante el día, ventilar en el momento adecuado, reducir las fuentes internas de calor y refrescar suavemente el cuerpo forman un conjunto mucho más útil que cualquier solución aislada.

También es importante ser realista. Quizá no puedas dormir exactamente igual que en una noche fresca, pero sí reducir los despertares y proteger tu salud.

El calor puede alterar el descanso, pero no estamos completamente indefensos ante él. Preparar el dormitorio, adaptar la rutina y cuidar a quienes son más vulnerables puede transformar una noche agotadora en un descanso más seguro y reparador.

Este verano, refrescar tu casa no es solo una cuestión de comodidad: también es una forma de cuidar tu sueño, tu energía y tu bienestar.